Qué fácil fue dejarte entrar y qué difícil hacerte salir.
Siempre he sido más de arreglar que de romper.
Pero esta vez tenía que arreglarme a mí, y para hacerlo necesitaba que te fueras.
Porque lo único que hacías dentro, era destrozar.
Y yo, no podía arreglar-nos mientras terminaba de romper-me.
Porque, para formar un dos, se necesitan dos unidades completas.
Y yo últimamente era una pequeña fracción.
Necesitaba hacerte salir.
Necesitaba romper-nos para arreglar-me.
Siempre he sido más de arreglar que de romper.
Pero esta vez tenía que arreglarme a mí, y para hacerlo necesitaba que te fueras.
Porque lo único que hacías dentro, era destrozar.
Y yo, no podía arreglar-nos mientras terminaba de romper-me.
Porque, para formar un dos, se necesitan dos unidades completas.
Y yo últimamente era una pequeña fracción.
Necesitaba hacerte salir.
Necesitaba romper-nos para arreglar-me.
No hay comentarios:
Publicar un comentario